Tradicionalmente pensamos en la pasión como algo corto e intenso. Ese es el drama y el atractivo de lo que identificamos cargado de esta energía. Pero cuando se trata de creatividad, trabajo o en realidad el prospecto de cualquier cosa que queremos hacer durar, esa cualidad fugaz nos juega una muy mala pasada. ¿La solución? quizás ya te lo imaginas: en esta entrada abordaremos la diferencia entre la llamada “pasión ingenua” y la “pasión informada”.

sostener la pasión

Foto modificada original de Tico, Licencia CC algunos derechos reservados, en flickr.

No puedo identificar cuantas veces se me ha ocurrido una idea “brillante” que cambiará el mundo, que emocionará a millones, que generará un cambio planetario, que bla bla bla y que al terminar la ducha se va junto con el agua por el drenaje. A veces se queda conmigo por un día, o una semana, pero pasado este tiempo, la perspectiva de la cantidad de trabajo, las demandas cotidianas, etc hacen que se quede dentro de ese inmenso armario de mi mente donde yacen dormidas las “grandes ideas”.

Lo cierto es que en general y para la gran mayoría de las personas es más entretenido y real fantasear con la realización de una gran idea que llevarla a cabo. Y uno de los grandes obstáculos es observar como la llama de la pasión inspirada se apaga con gran rapidez.

La diferencia entre la Pasión ingenua y la pasión informada

En las clases de meditación, escucho muy a menudo esta idea “yo no puedo meditar, me es imposible poner la mente en blanco”. Esta concepción tan generalizada de lo que se hace cuando intentamos meditar es en realidad uno de los primeros malentendidos que es necesario aclarar. En la película “Rezar, comer, Amar”, hay una secuencia que lo explica maravillosamente. Julia Roberts se sienta a meditar en esta sala climatizada, cierra los ojos y comienza el parloteo mental sobre todas las cosas que hará una vez que se levante o hizo antes de llegar hasta ahí. Abre los ojos y ve que todos están sentados con un rostro pacífico, en silencio, meditando a la perfección. Vuelve a cerrar los ojos y el parloteo continua. En ningún momento del rato que está ahí sentada parece experimentar eso que todo el mundo al parecer está haciendo. La verdad es que esto siempre pasa. Si nosotros tuviéramos un control de volumen para nuestra mente y lo aplicaramos para subir los decibeles de lo que sucede en una clase de meditación, lo más probables es que fuera más ruidoso que un bar. Lo que llamamos, meditar, no es más que un “intento de meditación”, intentamos una y otra vez traer nuestra mente de regreso a la práctica, comenzar otra vez, de la misma manera en que controlamos un caballo empecinado en comer, en vez de cabalgar. Y esto es lo que hacemos, de verdad, el 98% del tiempo. Tu nos ves todos compuestos cuando adentro hay una batalla profundamente intensa, a la vez que amorosa, por mantener la mente bajo control. Dirás, pero que de pacifico tiene esto?, bueno, lo que sucede es que tal como cuando en las guerras de las galaxias, han solo lleva su nave al hiperespacio, hay un momento de esa pugna en que por unos pocos segundos la mente entra en modo meditación. Y eso vale la pena todo ese esfuerzo. Esos pocos instantes de flujo meditativo son el néctar mismo, donde sientes una dicha sin igual producto de la paz y la conexión.

 

Entonces para volver al tema, Ted Orland y David Bayles escribieron un libro que se llama Art & Fear donde hablan sobre esta idea de la pasión ingenua y la pasión informada. La primera es como sentarse a meditar, cerrar los ojos con toda la intención de que funcione y digamos funciona, tienes ese momento de flujo y paz interior. Pero luego, la siguiente vez nada pasa, tu mente esta como una radio chicharra, y tu dices, “lo he perdido, de nada vale seguir intentándolo”, una vez que la llama se apaga, todo ha terminado, y nunca más te sientas a meditar. Esto ilustra nuestra actitud cuando sucumbimos a esa pasión ingenua. Hacemos la tarea solo mientras ese fuego arde y podemos disfrutarlo, pero al primer obstáculo renunciamos sin pensarlo dos veces. Por el contrario, la pasión informada, es saber que va a haber un momento en que nada funciona, que los obstáculos son parte del camino y que tu tarea es simplemente aparecer e intentarlo, una y otra vez, una y otra vez, porque lo que importa es el progreso. Es aquella que establece que cuando amamos una idea, un trabajo, una creación, o una relación, debemos traer nuestra mente, nuestro corazón y nuestro cuerpo al trabajo una y mil veces para que la llama se mantenga y podamos realizar a cabalidad la tarea.

Sistemas, no acciones aisladas

“las metas son para perdedores”- Scott Adams

Esta cita puede parecer un poco contradictoria. Pero déjame ponerla en contexto. Scott Adams es un tipo que ha escrito cerca de 9000 tiras cómicas y que lo que quiere enfatizar es la importancia de los sistemas de trabajo. La meta es la zanahoria que nos inspira, que inicia el primer fuego, pero no es lo que nos sostiene y nos lleva al final. Esa es la tarea de los sistemas. Sabemos que el obstáculo aparecerá, pero si tenemos un ritual, un hábito que nos mantenga progresando poco a poco todos los días, entonces, no importa qué pase entre medio, sabemos que llegaremos a la meta.

La idea entonces es que cuando se trata de la pasión hay dos cosas. Una entender, que tal como en la meditación, lo que hacemos es intentar una y otra vez, porque es la naturaleza de todo proceso (creativo, personal, de crecimiento, relaciones, trabajo, etc) la aparición de un obstáculo y que la forma de ese proyecto es en la forma de una U. No es un camino recto, sino como el camino entre un valle y una montaña: primero bajamos para poder volver a subir. Y, así mismo que para lograr pasar por este proceso sin abandonar, sin caer en ese juego de la pasión ingenua, debemos crear un sistema, un ritual, o una rutina para poder alimentar el fuego de esa pasión y que perdure en el tiempo. Recuerda, la meta es la zanahoria, el sistema es el camino.

En definitiva y para recapitular nos preguntamos inicialmente cómo romper esa maldición de la pasión de ser fugaz, cuando deseamos sostenerla en el tiempo. Primero distinguir entre la pasión ingenua, que abandona al primer obstáculo y la pasión informada que entiende que el camino está lleno de obstáculo y que es necesario sostener el progreso. Para esto se hace necesario adquirir un sistema, un ritual, un hábito que nos sostenga en el camino y nos lleve a nuestro objetivo final.

Quiero que pienses en esto. Lo hemos hablado en varias ocasiones: piensa en cómo se manifiesta esta forma de la pasión ingenua en tu vida y como te lleva a abandonar cosas realmente importantes para ti al primer obstáculo. Se te ocurre un sistema para poder sostenerte?, Me encantaría saberlo, deja tu aporte en los comentarios.

Si esta entrada o este blog te han ayudado, puedes ayudarme un poquito compartiendo la información con tus amigos y conocidos, en las redes sociales o por correo. Muchas gracias.

Referencias y Libros

Philosophers Notes – Art & Fear (Las ideas principales, youtube en inglés)

Cómo Fracasar En Casi Todo Y Aun Así Triunfar. Algo Así Como La Historia De Mi Vida (Gestion Del Conocimiento), Scott Adams

Art & Fear, David Bayles y Ted Orland

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