Tal como necesitamos lavar nuestro cuerpo todos los días, lo mismo pasa con nuestra mente. Necesitamos toda esa basura que acumulamos diariamente en nuestro subconciente para que no terminemos hasta el cuello con basura innecesaria. El desafío de hoy es integrar la forma de limpieza que más importa: la de nuestra mente.

día 25 desafío

La meditación o dhyana es uno de los miembros del yoga descritos por el gran sabio Patanjali hace miles de años atrás en sus conocidos Sutras. Es una práctica aún más antigua, pero fue descrita por primera vez en un texto por este sabio quien sistematizo los 8 miembros del yoga, o el camino de la unión (yoga= unión). La meditación es descrita como una etapa superior de dharana o concentracón en la que la mente se sostiene en un flujo ininterrumpido de focalización. Lejos estamos de la común definición de la meditación como dejar la mente en blanco. Es necesario entender que la mente es como una antena, nos permite enfocarnos en lo que sea (por eso es considerada el 11vo órgano de la percepción), porque es a través de su enfoque que sentimos y vivimos. Cuando nuestra mente esta desbocada lo pasamos bastante mal y justamente lo que busca la meditación y el proceso del yoga es llegar a controlar la mente para que ella no nos controle a nosotras/os.

El proceso es referido muchas veces a través de esta idea de hacer té. Cuando nos sentamos a “meditar” es como cuando estamos calentando el agua para el té. En verdad no estamos haciendo té, ya que simplemente estamos calentando agua, pero siempre que alguien nos pregunta decimos, “estoy preparando té” . Cuando nos sentamos para “meditar”, estamos calentando el agua, tratando de mantener la mente fija por unos pocos segundos. Si yo te digo ahora, siéntate con al espalda recta y sin apoyar, cierra tus ojos y observa como el aire entra y sale de tu nariz, es posible que logres mantener tu concentración unos pocos segundos, pero te aseguro que con suerte llegarás a los diez antes que te des cuenta que tu mente ha salido disparada para otro lugar, probablemente del pasado o del futuro. ¿Quieres probar?

La naturaleza de la mente es saltar de un lado para otro como un mono loco que no se puede quedar nunca quieto y la tarea de la meditación es domar a ese animal, con paciencia, con calma, lentamente para que así, poco a poco pueda estar bajo control.

Pero ¿para qué quiero hacer eso?

Piensa en una lupa. Bajo el lente podemos ver las cosas mejor o si lo alejamos demasiado, peor, pero si este lente es puesto de una manera correcta puede condensar una cantidad enorme de energía e incluso producir fuego. Nuestra mente tiene una capacidad similar. Puede aclarar o distorsionar la realidad y cuando se usa de la manera correcta tiene un potencial impresionante para condensar energía. El poder de la mente es más grande de lo que cualquiera de nosotros nos imaginamos y si no aprendemos a tratarla como corresponde puede significarnos un enorme problema.

Aún si no piensas en las posibilidades que te puede traer una mente bajo control, sí es necesario pensar que al menos, es bueno darle la higiene que necesita. Como todo lo demás, la mente se ensucia, se contamina de problemas, negatividad, tendencias, mentiras, vaguedades y bruma. Para que no terminemos teniendo una feria en la cabeza, es necesario aprender a lavarla de la misma manera que hacemos con nuestro cuerpo. Y como ya te imaginarás la manera más efectiva es a través de la meditación.

Prueba cualquiera de las técnicas expuestas en la serie sobre la mente (mente positiva, negativa y neutral) o en los ejercicios de respiración. Al menos por 10 días e idealmente por 40 y cuéntame como te va. Nos vemos al otro lado de un baño realmente maravilloso.

 

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