Todos tenemos un relato, una historia que nos contamos una y otra vez sobre nosotros mismos, lo que somos, lo que no somos. Muy pocas personas son realmente conscientes del libreto que opera detrás de sus acciones, como si hubiera un direcator/a que programara su vida y sus acciones de acuerdo del programa ordenado de lo que se espera de tal o cual persona. La entrada de hoy te mostrará algunas de las técnicas que trabajamos en el Curso de Autoconocimiento y escritura y que justamente buscan, pasar ese relato que rige tu vida, al frente de tus ojos para que no siga siendo la voz dictante desconocida y misteriosa, sino el set de consejos que determinarán aquello que debes trabajar y aquello que no.

tu relato

En alguna parte he hablado de la regla de 3. Esa regla que dice que cuando algo se repite 3 o más veces en tu vida es porque necesitamos prestar atención, porque en eso hay algo que observar y que aprender y que si no captamos a tiempo va a empezar a ser una verdadera molestia.

Recuerdo uno de los momentos más impactantes en los que eso sucedió. Había estado experimentando situaciones realmente fuertes con personas muy cercanas a mi, en la que se repetía un patrón que era incapaz de ver y en el que sinceramente no me veía identificada. Al escribir esto, me impacta la capacidad que tenemos de no ver las cosas más obvias cuando se trata de nosotros. Realmente eso de la paja en el ojo ajeno y el tronco en el propio es demasiado verdad. En fin. Era un tema bastante fuerte y tenía que ver con formas de trato que no eran positivas. Cuando realmente no fui capaz de evadirlo más, apareció el referente de ello. Mi mamá había vivido algunas situaciones bastante similares cuando yo había estado en su vientre.

El escalofrío que sentí al reconocer la pauta de mis propias experiencias en esos hechos fue radical. En ello se conjugaron una serie de cosas que tenían que ver con varios hechos de mi vida y que no había sido capaz de ver o enfrentar.

Cuando tomé real conciencia de ello, a pesar de que me lo había dicho antes, no fui capaz de integrarlo. Esta es una salvedad respecto de nuestro proceso personal. En realidad entendemos muchas cosas solo cuando estamos preparados para hacerlo. No importa cuanto nos repitan lo mismo, si no estamos listas/os para verlo, da exactamente lo mismo.

En la entrada de hoy, quiero hablarte de 3 técnicas que te pueden ayudar a empezar a traer esos relatos incocientes a la conciencia, para que puedas de a poco empezar a deshacerte de patrones y guías de conducta que te llevan a lugares innecesarios. La libertad nace de la conciencia, del conocimiento profundo de lo que somos y los que nos ha determinado. El periplo de la libertad es eso. Cómo adquirir un conocimiento del titiritero que mueve los hilos desde el inconciente.

Vamos allá.

#1 Autobiografía de tu relato

El proyecto de Autobiografía es una de las herramientas más poderosas y efectivas que existen para tener una noción clara de lo que yace detrás de nuestras acciones. Lo he dicho antes. El ideal es hacer esta ejercicio varias veces en la vida. No te voy a engañar. Es duro. Al menos si eres realmente honesta/o con lo que has vivido o sentido. Esto no necesariamente porque hayas vivido experiencias traumáticas (aunque quizás sí sea el caso), sino porque en última instancia puedes observar de donde viene la construcción de quién eres, cuales han sido los eventos y circunstancias que han sido pivotes de los aspectos más importantes de tu personalidad.

Independientemente del nivel de asociaciones que puedas hacer en el proceso de escribir sobre tu historia, el solo hecho de hacerlo te generará una serie de efectos. Algunos agradables, otros no tanto. Pero esa es la vida. Lo más importante es que puedas hacer el ejercicio y que independientemente de lo que encuentres, abordes las experiencia como en teoría lo hace un científico: por amor a la verdad y en busqueda del conocimiento.

Algunas recomendaciones

Usa este ejercicio para liberarte, no para atarte más: Algunas personas sienten que su historia define lo que son y lo que pueden ser. Es por esto que este ejercicio puede ser un arma de doble filo. Y debes tener cuidado. Conocer la historia no es por defecto aferrarse a ella. Tiene el exclusivo propósito de hacerte ver y entender tus condicionamientos para que puedas elegir cuales de las tendencias que te definen hoy son las que quieres mantener y cuales son las que quieres dejar atrás y por lo tanto empezar a trabajar en ellas.

Si tu historia de pronto se vuelve una bandera a la cual te aferras para seguir sufriendo, entonces no hagas este ejercicio. Si lo que quieres es odiar más a los que odias, sentirte más víctima de lo que ya te sientes o culpar a otros por la vida que estas viviendo, este ejercicio solo servirá para ahondar más en estas cadenas. Nada que no sirva a la Verdad, es decir a tu condición intrínsecamente libre, tiene utilidad, y nuestra actitud hacia los ejercicios debe ser siempre con esta pregunta en mente: ¿Cómo esta actividad me hará libre?

Recuerda que la libertad es en realidad la capacidad de decidir más allá de la tendencia, más allá del antojo, más allá del vaivén de la mente. La libertad es decidir desde lo que genuinamente te lleva a lugares de más paz y menos atadura.

Entonces. Haz este ejercicio para encontrar los postes desde donde te hayas atada/o. No para culpar a quien plantó el poste. No gastes energía en otra cosa que salir de la cadena.

#2 las imagenes que nos reflejan

El universo esta diseñado para ser un espejo. Para mostrar lo que hay dentro de ti. Esto esencialmente porque somos capaces de ver lo que nuestras experiencias, condicionamientos, estados y posibilidades mentales nos permiten ver. Es como el cuento de la ciudad de los ciegos. El relato dice más o menos así. En una ciudad donde solo habitaban ciegos, llegó un día un majestuoso elefante. Todos los ciudadanos se acercaron a encontrar al animal y palparon sus partes para conocerlo. Cuando el rey preguntó a sus súbditos como era el animal, uno de ellos dijo “es largo y rugoso, como el tronco de una palmera joven”. Entonces otro súbdito que había tocado al elefante dijo “No mi señor, este hombre miente, era en realidad muy flexible y delgado como una hoja inmensa”, entonces una mujer que también había conocido al animal exclamó, “mi señor, nada de eso es verdad, yo estuve allí y el elefante era grande y redondo, como la base de una gran vasija”. La tarde continuó así, cada súbdito había tenido una experiencia distinta del elefante y por lo tanto, cada cual tenía su propia idea de lo que era en efecto dicho animal.

Esta realidad parcelada nos dice que uno, vemos lo que podemos ver, y dos que aquello que vemos está íntimamente relacionado con las cosas que estamos vivenciando en el momento.

Aquí es cuando se aplica la ya mencionada regla de tres. Cuando observas que un mismo tema se repite tres o más veces es que ese tema está jugando un rol importante en tu vida. Aprender esto es fascinante. De pronto las experiencias cotidinianas se vuelve un juego.

¡Recuerdas esa película con Michael Douglas, El juego (The Game, 1997)?. Trataba de un hombre al que se le ofrecía participar en un juego diseñado a su medida que comenzaría a invadir sus experiencias cotidianas. Hay un minuto casi al principio de la película en la que el personaje recién entra al juego y se observa completamente atento a todo lo que hay a su alrededor, pues sabe que en cualquier momento puede recibir una pista de lo que debe hacer. Es como esa sensación que tenemos la primera vez que viajamos a otro país. Una especie de curiosidad se activa en nosotras/os que nos hace estar extremadamente atentas/os a todo lo que vemos.

Esta atención se apaga cuando nos acostumbramos a las experiencias o lugares. El tema es volver a activarlas para así empezar a observar como todo lo que experimentamos es de alguna manera un dialogo, un juego de revelaciones. Pueden ser conversaciones, libros, películas, encuentros, sueños, sensaciones, música. Cosas que llaman nuestra atención y que retenemos por la razón que sea. Para hacerlo más sencillo, te recomiendo que al final del día escribas un poco de tus experiencias.

A veces es rápido, otras veces nos demoramos más en encontrar el patrón del tema que vivimos.  No te pongas ansiosa/o. Deja que las cosas fluyan y tu simplemente espera. Una vez que te des cuenta de cual es el tema que se está repitiendo como un conflicto o como una inquietud, simplemente obsérvalo. El 80% de las veces la resolución de un tema se relaciona con darnos cuenta, con escuchar lo que ese tema tiene que decirnos de nosotros mismos. Intenta identificar tu resistencia, lo que te cuesta de ese tema, lo que es difícil, y espera a ese momento en que lo puedas dejar ir o que por si solo se diluye.

2 formas de acelerar el ritmo y/o entender mejor tu relato

Si esto te parece demasiado difuso (y puede que lo sea un poco), hay ciertas cosas que puedes hacer para experimentar la sensación del reflejo un poco más rápido.

Una tiene que ver con empezar a anotar y conocer tu sueños. Solo anótalos con el máximo detalle posible dándote el espacio para reflexionar y asociar lo que sea que te produzca dicho sueño.

Otra tiene que ver con ejercicios de reflejo a través del arte. Existen varios ejercicios para mostrarte tu estado actual. Uno de los mejores que he encontrado, lo entregaba Deborah Marín, de OyeDeb.

Descarga el ejercicio aquí.

Además, para complementar sobre este tema, te recomiendo el hermoso libro del autor japones sobre la ley del espejo y sobre el efecto del perdón.

Lo que importa en estas técnicas es empezar a desarrollar un ojo para leer nuestros temas actuales, nuestros propios códigos.

#3 el juego meditativo

Por último esta el rey o la reina de todas las técnicas: la meditación. Como ya sabes, vuelvo aquí, una y otra y otra vez.

En una realidad saturada de contenidos la meditación ofrece el vaciamiento, el silencio y en grado último el descanso y la paz interna.

¿Cómo? Porque produce lo mismo que cuando tiramos la cadena del baño. Todo el deshecho innecesario de nuestra mente, se va por el drenaje, dejando el espacio limpio.

La mejor imagen de esto para mi siempre viene de la idea de tratar de escuchar un sonido muy tenue en un lugar lleno de ruidos estridentes. Es prácticamente imposible. Debemos silenciar un poco el espacio para poder escuchar. Si lo que queremos es empezar a conocer un poco ese relato que se haya oculto entre todo el barullo, necesitamos despejar un poco la basura mental. Solo entonces podemos empezar de verdad a distinguir lo burdo de lo sutil.

Para ayudarte, te dejo hoy una meditación de Kundalini Yoga justamente para desarrollar la mente sensible.

——-

Si ese material te ha servido, ayúdame a difundir y comparte en las redes sociales o por correo. Y recuerda que siempre me interesa saber tu opinión y como te va con los ejercicios. Deja un comentario!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Únete a esta hermosa comunidad de Buscadores de Sentido

Y recibe correos de inspiración profunda para ir encontrando tu voz, rumbo y lugar verdadero en el mundo

You have Successfully Subscribed!

Descarga el artículo en pdf y leelo cuando quieras

Descarga el artículo en pdf y leelo cuando quieras

Apende acerca del revolucionario sistema que hace tu salud inquebrantable.

Genial! El artículo va en camino a tu correo.