En un mundo donde todo es multifuncionalidad, opciones infinitas,globalidad, etc. Pareciera que limitarse es una locura. Pero ya son varios los que de manera creciente apuntan a que tanta opción no hace más que llevarnos a la parálisis y el desconcierto. Aquí, algunas de las bondades de reducir las opciones para poder experimentar la verdadera libertad.

dia 18 desafío

Esta semana me reuní con un buen amigo que acababa de llegar de un viaje de 3 semanas por África. Esta trabajando hace cerca de dos años en Amandla, un hermoso proyecto de educación para niños en la Sudáfrica rural. Nos sentamos a conversar de la vida y comenzó a contarme de su experiencia. Me describía la aldea donde estaban patrocinando la educación de 12 niños de alrededor de 4 años que vivían en una situación bastante extrema. A pesar de que las condiciones eran realmente difíciles, mi amigo me describía la profunda y sincera sensación de felicidad que experimentó estando allí, cuando deprovisto de todo lo que constituye nuestro sentido de seguridad, aparece una verdad pura y cristalina como el agua. Cuando me describía la sensación que tenía de profundo sentido, de verdadera noción de lo que es importante (lo que nos mantiene felices y bien) cuando no hay nada de los que se supone nos sostiene, me acordaba de varios momentos en que en India sentía esa sensación. Las palabras de mi amigo apuntaban a lo que sucede cuando nuestras opciones se limitan al máximo  y entonces aparece lo esencial. Como quitarse todos los adornos, todas las formas para dejar que algo mucho más puro y sutil se note entre tanto ruido, tanto brillo, tanta distracción.

Varias figuras en el extranjero está pensando y reflexionando acerca de cómo la manera “normal” en la que vivimos con tantas opciones, con tantos ruidos, con tantos estímulos, con tantos, no hace más que estupidizarnos y dejarnos en un constante estado de confusión. Esto no solo afecta nuestra concentración (pensando en los niños por ejemplo), nuestra capacidad de trabajar  o funcionar, si no también nuestra capacidad de disfrute, de tranquilidad, y en última instancia de sentir felicidad.

Ya lo dicen personas como Greg Mckeown en su libro Esencialismo, quien hace una bella y extraordinariamente lúcida reflexión sobre el poder de funcionar y pensar siempre desde lo mínimo.Años atrás Max-Neef reflexionando sobre la economía y la necesidad de volver a lo sencillo. Recuerdo también un artículo que leí el año pasado de Leo Babauta en su Blog zen habits, donde hablaba justamente de esta idea de reducir la opciones y liberarte del constante llamado que te hace todo a tomar una decisión. Es agotador. Incluso Einstein era un ejemplo fabuloso de por qué es atractivo pensar en reducir las opciones. Es famosa la historia de que solo tenía un solo tipo de traje repetido, lo que sacaba la necesidad de tener que decidir qué ponerse.

Para entender completamente basta con la idea de cómo el tener tantos estímulos nos retrasa, nos saca de lo que tenemos que hacer y nos impide concentrarnos verdaderamente. Piensa en el efecto que esto tiene sobre tu tiempo, sobre tus relaciones, sobre la persecución de tus metas. La constante demanda no hace más que distraernos de lo que realmente importa. Tan acertada es afirmación de que estamos resolviendo siempre lo urgente y nunca lo importante.

Delimitar es darle espacio a la libertad

Lo sé parece un contrasentido, pero todo el que ha experimentado una limitación en las opciones ha encontrado la verdad sobre la libertad. En qué nivel y en que medida la libertad es un fenómeno interno enteramente relacionado con nuestra capacidad de decidir en qué nos enfocamos y cómo queremos sentirnos. Recuerda que como dice la PNL, aquello en lo que te enfocas es aquello que sientes.

El desafío de hoy es escoger. Es delimitar de ante mano y probar lo que pasa, sacarte de encima las millones de opciones que se te ofrecen y regular el exceso de estimulo. Aquí algunas ideas.

Comida: intenta hacer un menú. Esto es sobre todo para las personas que viven solas o son las responsables de decidir que es lo que se va comer el día de hoy. Mucha gente sufre montones en el momento de hacerse esa pregunta ¿qué comeré hoy?. Hazlo simple y hazte un menú para la semana. Dejando un día o máximo dos al antojo del momento (define el día).

Aplicaciones: Quien no tiene 25 mil aplicaciones en su teléfono que suenan para todo tipo de cosas, que en su gran mayoría no te importan o no tienes tiempo de ver. Revisa tu celular y elimina todas las notificaciones que no son importantes. Deja solo lo esencial e idealmente establece un momento del día para revisar lo que tienes pendiente como tus redes sociales o incluso el correo. Es realmente muy poca la gente que necesita responder inmediatamente a las demandas de lo instantáneo.

Compras: que pasaría si en vez de comprar cada vez que te viene un antojo delimitaras las compras de todo lo que no es de primera necesidad a una fecha específica del mes, como por ejemplo en la primera semana.

Horas online: digamos que te pones un tope y te dejas solo estar conectada/o 3 horas al día. Podrías hacer muchas otras cosas como caminar, estar con tu familia y amigos, etc. Pruebalo.

En fin, son muchas las áreas donde puedes aplicar esta práctica. Para tí, ¿cuáles son las áreas de tu vida en las que sientes que debes poner límites para poder descansar o estar enfocada/o en lo más importante?

 

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